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Ruta Maya

Senderos de historia

Memoria de piedra en medio de la selva.

Memoria
Fuente: Secretaría de Turismo

Del 300 al 900 de nuestra era, en lo espeso de la selva, las sorprendentes metrópolis mayas se erigieron en verdaderas ciudades-estado que establecieron alianzas, libraron mutuas batallas, dominaron territorios y vida y crearon formas culturales que todavía no se nos revelan por completo.

El influjo que ejerce esta enigmática cultura ha motivado el desplazamiento de investigadores especializados y viajeros provenientes de diversas partes del mundo, ávidos de conocer la magnificencia de esta civilización, a través de los vestigios arqueológicos explorados, así como de los muchos que aún quedan por descubrir.

El reino de Lakamhá

Palenque, patrimonio Cultural de la Humanidad.

En 1784 se conoció, fuera de la región, la existencia de las ruinas de una gran ciudad que a lo largo del siglo XIX atrajo la atención de viajeros, cuyas impresiones contribuyeron a que el interés por los antiguos mayas aumentara en todo el mundo.

En medio de la selva, palenque se desarrolló como una de las ciudades más notables del periodo Clásico maya, sede de una poderosa dinastía que dominó las montañas del norte de Chiapas y las llanuras de Tabasco, territorio que ahora, algunos investigadores han considerado como el reino de Lakamhá. Reconocido por su innovador estilo artístico y por la alta calidad de sus obras arquitectónicas y escultóricas, el sitio alcanzó su esplendor entre los años 600 y 900 de nuestra era. Fueron los dorados tiempos de Pakal y sus sucesores, Kam Balam, Kam Hoy Chitam II, Ahkal Mo Ts´an-Nab IIIy K ´uk´ Balam II.

El recorrido en Palenque debe comenzar en el Museo de Sitio que muestra una colección integrada por objetos hallados durante diferentes temporadas de exploración. Sobresale el magno conjunto conocido como El Palacio, cuyas edificaciones se distribuyen alrededor de cuatro patios y que fueron construidas durante un periodo muy largo de la historia palencana. La majestuosidad del templo de las Inscripciones domina la Gran Plaza. Este edificio recibe su nombre a causa de los tableros glíficos tallados en caliza que se hallan en su interior.

A la famosa cripta del rey Pakal se accede por una escalera escondida hasta 1952, año en que la tumba fue descubierta por Ruz Lhuiller. La cámara funeraria presenta un monumental sarcófago cubierto con una lápida, ambos decorados con bajorrelieves.

Junto al Templo de las Inscripciones se levanta una plataforma sobre la cual se erigieron los edificios XII y XIII; éste último es llamado también el Templo de la Reina Roja.

Descubre y conoce

Catazajá

Catazaja
Fuente: Secretaría de Turismo

Es una región cubierta por lagunas; delgadas láminas de agua producidas por los desbordamientos del río Usumacinta. Muchas aves migratorias se establecen allí cada año, lo que torna más espectacular este paisaje típico de la llanura del Golfo de México. Ahí se lleva a cabo todos los años en el mes de octubre el concurso de pesca de robalo.

La cascada

Introducirse por la Selva Lacandona es sin duda una de las experiencias más gratificantes para cualquier turista. Su riqueza vegetal y animal y los secretos arqueológicos son sin duda su mayor atractivo. El primer alto en el camino de Palenque a Bonampak, puede hacerse en el centro ecoturístico La Cascada, donde la caída Welib já, despliega su belleza en medio de la jungla que ahí se conserva en toda su magnificencia.

Las Golondrinas

Las Golondrinas
Fuente: Secretaría de Turismo

En este complejo turístico se vive la aventura entre la exuberante vegetación, el canto de las aves y el rugido de los monos. Se disfruta ahí senderos en la selva y de la hermosa caída de agua Ch´en Ulich. La perdida ciudad de Lacanjá se esconde en la espesura.

Frontera Corozal

Corozal
Fuente: Secretaría de Turismo

Se encuentra el centro ecoturístico Escudo Jaguar, con cabañas para hospedaje. El poblado también cuenta con un pequeño museo arqueológico. Frontera Corozal sirve de base para tomar las lanchas que conducen por el Usumacinta hasta el imponente Yaxchilán.

Bonampak

Bonampak
fuente: Secretaría de Turismo

Bonampak es un centro ceremonial erigido en el corazón de la selva y cuyo apogeo ocurrió durante el gobierno de Jaguar-Ojo Anudado que ascendió al trono en 743 d.C., y quedó plasmado en las estelas, dinteles y pinturas murales.

Del conjunto, sobresalen la Gran Plaza y la Acrópolis. Sobre la Acrópolis, que sigue los desniveles del terreno, se construyó el edificio de las pinturas. Éste posee tres cámaras.

Yaxchilán

yaxchilan
Fuente: Secretaría de Turismo

Un esplendido escenario de selvas altas siempre verdes cobija a este magnífico sitio arqueológico, famoso por su arte escultórico patente en estelas y dinteles. Para construirlo, los mayas aprovecharon las características del terreno de una península rodeada por un meandro del río. El desarrollo de Yaxchilán se dio entre los años 350 y 810 d.C. La superficie de la ciudad es muy extensa pero su visita se restringe actualmente a parte de la Gran Plaza, la gran Acrópolis, la Acrópolis Pequeña y la Acrópolis Sur.

Las Guacamayas

Las Guacamayas
Fuente: Secretaría de Turismo

Centro ecoturístico con posibilidades de hospedaje. El área de selva más grande en cuanto a extensión y diversidad faunística en México es la de Montes Azules, enclavadas en las montañas del oriente de Chiapas, conocida como la Selva Lacandona. Creada en 1978 como una extensión de 331 mil 200 hectáreas. Sus más de 300 especies de árboles que alcanzan 35 metros de altura y algunas especies únicas en cuanto a flora como la Lacandonia schismatica que, a diferencia de las 300 mil especies de flores conocidas, presenta el órgano sexual masculino en el centro rodeado de los femeninos. La fauna representa la mayor abundancia de especies de mamíferos terrestres por hectárea en todo el territorio mexicano, representados por el jaguar, que encabeza la escala de felinos en todo el continente; más de 300 especies de aves como guacamayas rojas; entre los reptiles y anfibios se pueden catalogar 109 especies.

Ixcán

Ixcan
Fuente: Secretaría de Turismo

Otro sitio donde se desarrollan actividades ecoturísticas que permiten el conocimiento de la diversidad biótica de la Selva Lacandona es Ixcán, situado en la confluencia donde los ríos Jataté e Ixcán, forman el Lacantún. Se encuentran rústicas cabañas para pernoctar y se cuenta con el servicio de recorridos en lancha por los maravillosos paisajes fluviales.

Cascadas Las Nubes

Las nubes
Fuente: Secretaría de Turismo

En el municipio de Las Margaritas y Maravilla Tenejapa, son parte del caudaloso río Santo Domingo de aguas de color turquesa y que en diversos tramos ofrece fuertes corrientes adecuadas para la práctica del rafting. El río Santo Domingo es uno de los mayores afluentes del Jataté. A lo largo de su curso forma varias cataratas, que son de las más espectaculares bellezas del sureste mexicano.

Laguna Miramar

Las nubes
Fuente: Secretaría de Turismo

Una de las más hermosas de México, se encuentra en el corazón de la Selva Lacandona, se ubica dentro de los límites de la reserva Montes Azules. Además de su extraordinaria belleza natural, el sitio es símbolo de la resistencia que opusieron los antiguos lacandones al avance de los conquistadores españoles durante la época colonial. El lugar, destino para el turismo de aventura, cuenta con cabañas rústicas, rodeadas de selva y vestigios arqueológicos. Ahí se pueden disfrutar de paseos en lancha, recorridos en cayuco, así como practicar la natación y el campismo.

Parque Nacional Lagunas de Montebello

Laguna Montebello
Fuente: Secretaría de Turimos

A 72 kilómetros de Comitán, el área lacustre de Montebello, que formó parte de la antigua hacienda de Tepancuapan, fue el primer espacio protegido por decreto en Chiapas en 1959. Las lagunas son “uvalas” es decir, antiguos cenotes que la erosión de la roca caliza y los derrumbes han ido uniendo al paso del tiempo. Muchos de los cuerpos de agua carecen de denominación. Su número es incierto, aunque se dicen que son 56 lagunas. Famosas por los colores de sus aguas, éstas se deben a varios factores, entre los que se cuentan los tipos de sueldo del fondo, la vegetación y la refracción de la luz.

Chinkultic

Chinkultix
Fuente: Secretaría de Turismo

Sobre una serie de colinas calizas y en medio de la presencia de tres importantes depósitos de agua –el cenote Azul y las lagunas Chanujabab y Tepancuapan–, se erigen los cuatro núcleos principales que conforman este sitio maya, en donde se veneraron las deidades acuáticas y solares.

Su apogeo se inscribe durante el periodo Clásico Tardío (600-900 d.C.) pero al igual que otros lugares de la zona, su ocupación llegó hasta fines del Posclásico Temprano, hacia el 1200 de nuestra era.

Comitán de Domínguez

Comitan
Fuente: Secretaría de Turismo

Nacido como pueblo de indios establecido por los dominicos, Comitán, la ciudad de Rosario Castellanos, creció gracias a las haciendas y se convirtió en una de las principales ciudades de la provincia colonial. Dentro de su trazo regular con calles de pronunciadas pendientes, destaca la parte central, testimonio de muchos siglos de historia y específicamente de historia constructiva.

La iglesia de Santo Domingo del siglo XVI, con su imponente torre que forma parte del repertorio mudéjar, caracteriza a gran parte del arte colonial chiapaneco. Este edificio junto con los templos de San Caralampio, El Calvario, San José y San Sebastián son algunos de los elementos de un rico conjunto monumental que también incluye la casa Museo Belisario Domínguez, ejemplo de las grandes casonas del siglo XIX.

Tenam Puente

Tenam
Fuente: Secretaría de Turismo

Se sitúa sobre una serie de colinas calcáreas, entre 1,600 y 1,700 metros de altitud, en el área fronteriza meridional de la zona maya. La principal época de su ocupación corresponde a los periodos Clásico y Posclásico Temprano (aproximadamente 300 y 1200 años de nuestra era).

Tenam Puente es un topónimo híbrido: Tenam deriva del náhuatl tenamitl, “fortaleza”, mientras que puente alude al nombre de una antigua finca cuyos terrenos constituyen hoy el ejido Francisco Sarabia. Alrededor de sesenta estructuras conforman su zona nuclear, que se extiende por 30 hectáreas. La importancia de Tenam Puente reside en que representa la transición del Clásico al Posclásico y una de las etapas menos estudiadas de la arqueología chiapaneca.

San Cristóbal de Las Casas

San Cristobal
Secretaría de Turismo

El valle de Jovel ofreció la situación ideal, el clima templado y la estratégica ubicación para que Diego de Mazariegos fundara en 1528 la Ciudad Real de Chiapa. En el actual Centro Histórico de San Cristóbal de Las Casas convergen tejados, patios floridos, balcones esquinados, fachadas barrocas, construcciones de estilo neoclásico y mudéjar. Alrededor de su plaza se encuentra la catedral de fachada barroca, el neoclásico palacio municipal, los portales, la iglesia de San Nicolás, con el estilo que más identifica a la arquitectura religiosa colonial de Chiapas y la Casa de la Sirena con fachada de inspiración plateresca del siglo XVI. La iglesia de Santo Domingo es obra cumbre del barroco centroamericano y mexicano.

Amatenango del Valle

Amatenango
Fuente: Secretaría de Turismo

El pueblo de las alfareras, llamado en su lengua Tz’ontajal, se localiza sobre una pequeña elevación que domina un fértil valle cubierto de cultivos, a 35 kilómetros de San Cristóbal de Las Casas.

La iglesia colonial franciscana domina al caserío tradicional y a las huertas de esta comunidad tzeltal, célebre por las grandiosas piezas de barro que las artesanas modelan a mano y luego cuecen con leña a cielo abierto, que evidencia con esta técnica un fuerte ascendente prehispánico.

Huixtán

Huixtan
Fuente: Secretaría de Turismo

Pueblo Tzeltal donde, según cuenta la leyenda, la aparición de la Virgen de La Caridad fue determinante para el triunfo de los sancristobalenses contra los tzeltales levantados en armas en 1712. Es un apreciable conjunto de arquitectura vernácula, sobre el que destaca la iglesia colonial de San Miguel que con su sobria fachada con espadaña y techumbre de madera y teja es prototipo de las llamadas “iglesias de pueblos de indios”, características del paisaje cultural de los Altos de Chiapas.

Toniná

Tonina
Fuente: Secretaría de Turismo

A 85 kilómetros de San Cristóbal de Las Casas, Toniná es un espacio sagrado construido por una montaña artificial de siete plataformas. Al sitio se accede por la cancha del juego de pelota de los prisioneros, una de las mayores de su tiempo, situada en la gran plataforma, donde también se yergue el altar de los sacrificios. El Palacio del Inframundo se esconde en la tercera plataforma, mientras que en la cuarta se halla el Palacio de las Grecas y la Guerra.

Pueblo Tzeltal con dos monumentos de interés de arquitectura colonial: la iglesia de Santo Tomás, ubicada en la plaza principal. El pequeño poblado tzeltal de San Martín Abasolo posee una pequeña y sencilla iglesia, antigua visita del convento dominico de San Jacinto de Ocosingo junto a una Ceiba sagrada, marcando la fusión de la religiosidad prehispánica y la colonial.

Ocosingo

Ocosingo
Fuente: Secretaría de Turismo

La ciudad de Ocosingo, importante escenario de la historia más reciente, rodeada hoy por una región ganadera con hermosos bosques y paisajes fluviales como los de la orilla del alto Jataté conserva dos testimonios de la época colonial, una caja de agua de planta hexagonal y la iglesia de San Jacinto, sede del convento dominico que administraba Yajalón, San Martín Abasolo y otros poblados de la región tzeltal, que constituyen todavía hoy una zona de fuerte homogeneidad cultural expresada en la lengua indígena más hablada de Chiapas.

Cascadas de Agua Azul

agua Azul
Fuente: Secretaría de Turismo

El azul añil del agua, el verde de la vegetación, la brisa constante y el sonido acuático incesante contribuyen a hacer de este lugar, situado a 159 kilómetros de San Cristóbal de Las Casas, uno de los más espectaculares e inolvidables de México.

El río Agua Azul desciende su lecho calizo en escalones formando una serie de impresionantes cascadas que crean albercas naturales contenidas por diques calcáreos, los llamados “gours” en la terminología geológica. Su color se debe al lecho calizo, sólo perceptible en épocas de seca; en la de lluvia la espectacularidad no disminuye pues es cuando aumenta el volumen hídrico.

Agua Clara

Agua Clara
Fuente: Secretaría de Turismo

Camino a Palenque, una desviación conduce a Agua Clara, ahí se encuentra un centro ecoturístico a orillas de las aguas color turquesa del río Shumuljá y donde se pueden efectuar recorridos a caballo por senderos abiertos en la selva, o sortear en kayaks los rápidos del río. Entre Agua Clara y Misoljá, la carretera que va a Salto de Agua conduce a otros centros ecoturísticos que combinan la vegetación de la selva con las maravillas del agua como son los casos de Poza Azul y Colemhá.

Misol Há

A 21 kilómetros al sur de Palenque, en el camino que va a Agua Azul. Espectacular cascada de 30 metros de altura, funciona como parque turístico con los indispensables servicios, rodeado de rica vegetación selvática con grandes árboles como chicozapotes, canshanes, caobas y palos de agua. En la amplia poza que el río colma al caer es posible practicar, con prudencia, la natación.

Arte y tradición

Lapidaria de Palenque

Arte y Tradicion
Fuente: Secretaria de Turismo

Aprovechando la piedra caliza, predominante en la región de Palenque, los artesanos producen bellas piezas recreando los glifos y los relieves de los mayas clásicos.

Textiles

Desde Huixtán hasta Ocosingo, los textiles forman parte de la gran riqueza artesanal de la región. En Huixtán, el colorido y la alegría de sus tejidos visten a sus pobladores, mientras que en Oxchuc, ya en territorio tzeltal, el colorido continúa tanto en los textiles como en la celebración de sus fiestas. La región de Ocosingo expone el amplio colorido de su producción textil, mayormente en las blusas y adornos que orgullosamente portan sus mujeres.

Artesanía lacandona

Los más famosos habitantes de la Selva Lacandona han sido un grupo social muy estudiado en Chiapas, valorando sus objetos de uso común en bellas artesanías. Arcos, flechas, pequeñas esculturas talladas en madera, son una muestra de la enorme riqueza de los lacandones.

Artesanía de San Cristóbal

Como uno de los más importantes centros económicos de Chiapas y el más importante de Los Altos, San Cristóbal de Las Casas se nutre artesanalmente presentando muestras de ámbar, textiles, alfarería, juguetería, cestería y muchos productos más.

Alfarería de Amatenango

Como parte del paisaje de los Llanos, la alfarería de Amatenango se ofrece a los turistas por las orillas de las carreteras mostrando una interminable variedad de objetos hechos completamente por las manos de las mujeres, cocidos a cielo abierto como en la época prehispánica.

Artesanía de Comitán

Juguetería, talla en madera, papel picado, cestería, talabartería y ebanistería, son algunas de las prácticas que aún se pueden localizar en los talleres que por las calles de Comitán, sobreviven y continúan alimentando el arte popular en Chiapas.

Arte, sabor y tradición

En correspondencia con su exuberancia, la selva tiene una gran riqueza de especies animales y vegetales que se aprovechan en la alimentación y que le dan personalidad a su gastronomía. Algunos de los platillos comunes en esta región de Chiapas se remonta a la lejana antigüedad maya, como es el caso del balché, bebida preparada por los lacandones con la corteza de una planta silvestre, o los platillos que proceden de la caza y la recolección, ejemplo de lo segundo es el sats, oruga que se fríe y acompaña con tortillas y salsa.

Fuente:
  1. Secretaría de Turismo de Chiapas
El contenido de esta página fue actualizado el 23 de abril de 2012 a las 12:33 horas.