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Ruta Culturas Vivas

Senderos de historia

Culturas vivas en Los Altos de Chiapas.

Tenejapa

Inundada por poblados de origen maya, esta región conserva tradiciones y paisajes que han tenido pocas variaciones desde la época colonial, teniendo como centro urbano a la ciudad de San Cristóbal de Las Casas. El arte popular, la gastronomía y las fiestas particulares de cada poblado dan un colorido especial, siendo algunas de estas representaciones, el extraordinario Carnaval Chamula que se celebra en febrero o la Feria de la Primavera y de la Paz en San Cristóbal, que rigurosamente que sobreviene a la Semana Santa.
Los atractivos naturales son también de espléndida belleza, como lo permiten comprobar las rutas de Rancho Nuevo o las de Teopisca. El ámbar, resina fosilizada con varios millones de años de formación, tiene como único lugar de producción en el país al municipio de Simojovel, digno exportador de esta joya petrificada a todos los mercados del mundo. Las etnias tzotzil y tzeltal, orgullosos descendientes de la cultura maya, conviven a la par de la sociedad moderna creando un mosaico cultural pocas veces reproducido en México, que hace de este complejo de elementos, una de las mejores opciones para el viaje por Chiapas.

El telar, reflejo histórico de los mayas

Telar

La historia de la gente y la tradición textil maya ha sido conservada gracias a su determinación y adaptabilidad al cambio. El tejido en telar de cintura ha sido, durante siglos, un pilar de esta cultura.
Antes de la llegada de los españoles, los textiles no sólo fueron usados como indumentaria, sino también como medio de intercambio, pago de tributo y regalos honorarios. En aquella época los textiles fueron hechos de algodón o fibras de agave, dependiendo del estado social de quien los usara.
Cada comunidad tiene su propio distintivo estilo de vestido, el cual identifica a sus miembros. Los diseños que incorporan en sus prendas reflejan las fuerzas de la creación y de la naturaleza; son el lenguaje por medio del cual se expresa su cosmovisión, sus creencias, su mundo propio. Durante el siglo XX se dio una recuperación de los motivos y diseños de los trajes tradicionales mayas. La tradición oral de las diferentes etnias se ha preservado gracias a los textiles, los cuales han servido como una forma de escritura donde se mantiene la identidad de cada comunidad.
La tradición indica que los textiles están ligados a la divinidad lunar, el parto y por tanto a la creación. Los motivos que cada tejedora utiliza en sus obras de arte están ligados a una cosmovisión profunda y milenaria.

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San Cristóbal de Las Casas

San Juan Chamula

El valle de Jovel ofreció la situación ideal, el clima templado y la estratégica ubicación, para que Diego de Mazariegos fundara en 1528 la Ciudad Real de Chiapa. Alrededor de su plaza se encuentran la Catedral de fachada barroca, el neoclásico Palacio Municipal, los portales, la iglesia de San Nicolás, con el estilo que más identifica a la arquitectura religiosa colonial de Chiapas, y la Casa de la Sirena con fachada de inspiración plateresca del siglo XVI. Especialmente interesante es el conjunto formado por el convento dominico y el templo de La Caridad. La iglesia de Santo Domingo es obra cumbre del barroco centroamericano y mexicano, tanto por su fachada de argamasa como por el conjunto de retablos y púlpito dorados de su interior. La Caridad destaca por su suntuoso retablo barroco. Barrocos son también los retablos de San Francisco, mientras que El Carmen luce una torre mudéjar única en México. Muchos otros edificios de interés hay en la ciudad que se caracteriza por poseer un cuantioso inventario de casonas estilo neoclásico inspiradas en el renacentista tratado de Vignola.
Además de su invaluable patrimonio de arte y tradición, la ciudad es un escenario literario que ha emocionado a poetas y narradores provenientes de varias partes del mundo. La ciudad ha sido retratada por el talento de Graham Greene, Max Aub, Rosario Castellanos, Eraclio Zepeda, Jesús Morales Bermúdez, Jaime Sabines, Efraín Bartolomé, entre otros notables escritores.

Zinacantán

zinacatan

A poco más de 10 kilómetros de la ciudad de San Cristóbal de Las Casas, el pequeño valle de Zinacantán, población tzotzil de Los Altos de Chiapas, se contrapone al verdor de las montañas que lo rodean, por el vertiginoso color carmín de sus vestimentas tradicionales, arremolinadas en torno a la iglesia de San Lorenzo. La celebración anual del santo patrón da un interesante carácter festivo a toda la población.
El museo Ik’alojov resume dentro de una casa tradicional de paja y barro, la riqueza cultural zinacanteca.

San Juan Chamula

San Juan chamula

Conformado por tres barrios, este centro ceremonial tzotzil, distante 17 kilómetros de San Cristóbal de Las Casas, se encuentra situado en un valle escogido, según la tradición, por el propio San Juan. No solamente los cerros marcan los espacios sagrados sino también las cruces, cuyo profundo significado mezcla la tradición cristiana con las raíces prehispánicas. Las ruinas de San Sebastián se encuentran a la entrada del camino que conduce a la plaza, sede de las autoridades, del mercado y de la iglesia, separada ésta del mundo profano por un amplio atrio bardado. El carnaval chamula okin tajimultic, que se celebra en el mes de febrero, aglutina aspectos precortesianos dentro de un contexto complementario cristiano, convirtiéndolo en una de las festividades, más atractivas del país.

San Andrés Larrainzar

La Rainzar

San Andrés Larrainzar, otra comunidad tzotzil, situada a 22 kilómetros de San Juan Chamula, funciona también a la manera de un centro ceremonial al que arriban miles de personas durante las celebraciones del santo patrón y el carnaval. A la primera llegan de visita en procesión santa Marta y Magdalena, patronas de otras comunidades del mismo municipio. Las mujeres de San Andrés y de las comunidades cercanas crean grandes obras textiles en cuyos diseños se teje la historia mitológica. En los huipiles aparecen santos, sapos, flores, milpas y mariposas; éstas son símbolos del sol y centro del universo cuadrado de los mayas. Esta comunidad tzotzil es famosa por haber sido sede de la firma de los tratados de San Andrés en 1995.

San Pedro Chenalhó

chenalho

En la mitad del corazón del territorio tzotzil y a unos 77 kilómetros de San Cristóbal, se localiza San Pedro Chenalhó, savia antigua, enclavada en el fondo de los tejidos montañosos que conforman Los Altos de Chiapas.
Chenalhó es un bastión de resistencia étnica y orgullo maya; el caserío está hundido en el seno de una cañada que al oriente tiene una pared que se levanta hasta mezclarse con el azul del cielo y tocar las nubes e impide por muchas horas el paso de los rayos solares del amanecer. Este muro es el cerro Baj Xulúm.
Durante la fiesta de las ánimas, los tzotziles de Chenalhó tienden una cuerda que va del campanario a las tres cruces que están en el atrio, y con esto crean un espacio sagrado en el que los muertos podrán montar a caballo, pasear, tomar posh, bebida embriagante tradicional, y platicar como lo hacían en vida.

Ixtapa

Izapa

Con la sal como elemento toponímico y otrora generadora de la historia y de la principal actividad comercial de Ixtapa, esta población tzotzil que se encuentra a 46 kilómetros de Tuxtlc Gutiérrez, tiene como eje central de toda su actividad a la Plaza Central, enmarcada por una exuberante ceiba y la iglesia de La Asunción, de carácter colonial. Varias comunidades tzotziles de los alrededores de Ixtapa han crecido en torno a los cascos de antiguas haciendas del siglo XIX. El paisaje del entorno también ofrece la frescura de las pozas de los ríos como el de Las Lajas.

Soyaló

Soyalo

El simpático caserío se organiza a partir de la plaza presidida por la antigua iglesia de San Miguel. Principalmente productor de Ixtle, ocupa uno de los tantos valles que deja a su paso la carretera que toma el rumbo al norte de Chiapas.

Simojovel de Allende

Simojovel

A 118 kilómetros de Tuxtla Gutiérrez, se encuentra Simojovel, lugar de encuentro entre tsotziles y tzeltales. Sus casas se trepan por las laderas de las montañas rodeadas de cafetales y naranjales. La sencilla iglesia colonial de San Antonio de Padua preside su plaza. Ésta es la tierra del ámbar, resina fósil de los árboles mesozoicos considerada como amuleto por los pueblos de Chiapas. Las minas de ámbar chiapanecas son, a la par de las de la República Dominicana, las únicas de América. El ámbar de Simojovel data de hace 25 a 40 millones de años. Se extraen alrededor de 300 kilogramos mensuales, que equivalen al 90 por ciento de la extracción del producto en México.

La Quinta.

Simojovel

Como muchos otros lugares de Chiapas, La Quinta, a menos de 15 kilómetros de San Cristóbal, fue originado por las actividades religiosas, siendo este caso, el de un lugar de recreo para los obispos chiapanecos. Su capilla, con sus torres decoradas con plaquetas de argamasa, a la manera de mudéjar, es una pequeña joya del arte del siglo XVIII.

El Arcotete

El Arcotete

Otro de los atractivos naturales de origen cárstico de esta región, es el arco formado por el desgastante paso del río Fogótico por entre las montañas que enmarcan su paso. A menos de 12 kilómetros de San Cristóbal de Las Casas. El Arcotete es precedido por un paisaje de pinos que escoltan al visitante durante todo el camino. Esta formación natural está ligada a una romántica leyenda del siglo XIX.

Romerillo

Romerillo

Siguiendo el camino que lleva de San Cristóbal al Arcotete hacia el norte, se topa con el cementerio de Romerillo y su impresionante conjunto de cruces. Ahí las familias comparten los alimentos con sus difuntos en la celebración de los muertos. Luego se bordean las faldas del cerro Tzontehuitz, el más elevado de los Altos y mítica morada de San Juan, para arribar finalmente a Tenejapa. La ascensión al cerro no es un recorrido común. Para realizarlo verifique las condiciones con las autoridades turísticas.

Tenejapa

Tenejapa

A 26 kilómetros de San Cristóbal de Las Casas, el apretado valle donde se asienta esta comunidad tzeltal está dominado por una muralla calcárea. La iglesia de San Ildefonso, la graciosa fuente decimonónica de la plaza y las ruinas de la iglesia de San Sebastian Forman parte de su patrimonio cultural. Las mujeres tenejapanecas son incomparables tejedoras; sus hupiles son auténticas obras de arte cuyos motivos se remontan a simbolismos de origen prehispánico.

San Juan Cancuc

Cancul

Desde Tenejapa un camino de terracería lleva a San Juan Cancuc, otra comunidad tzeltal, famosa por haber sido origen de la rebelión de los tzeltales en 1712. La antigua iglesia de San Juan Evangelista guarda un lienzo que recuerda ese hecho trascendental de la historia de Chiapas.

Grutas de Rancho Nuevo

Rancho Nuevo

Atractivo natural localizado a 10 kilómetros de San Cristóbal de Las Casas, sobre la carretera federal 190, con dirección a la ciudad de Comitán de Domínguez. Las montañas huecas de San Cristóbal descubiertas en 1947, forman una gruta de una sola entrada y agujeros laterales con una longitud de 10.2 kilómetros y una profundidad de hasta 550 metros; en su interior se aprecia una bella proliferación de estalactitas y estalagmitas que se amplía en el fondo hasta convertirse en un salón.

Teopisca

Teopisca

A 34 kilómetros de San Cristóbal de Las Casas, el poblado de Teopisca se posa sobre el alargado valle que vio el peregrinar de las primeras tribus de cazadores y recolectores que poblaron Chiapas hace más de diez mil años. La arquitectura vernácula de Teopisca es su principal atractivo; Su iglesia es una de las piezas más significativas de la categoría de “iglesias de indios” coloniales y que contiene uno de los mejores retablos barrocos chiapanecos que perteneció a la iglesia jesuita de Ciudad Real.

Amatenango del Valle

amatenango del valle

El pueblo de las alfareras, llamado en su lengua Tz´ontajal, se localiza sobre una pequeña elevación que denomina un fértil valle cubierto de cultivos, a 37 kilómetros de San Cristóbal de Las Casas. La iglesia colonial franciscana domina al caserío tradicional y a las huertas de esta comunidad tzeltal, célebre por las piezas de barro que las artesanas moldean a mano y luego cuecen con leña a cielo abierto, técnica que evidencia un fuerte ascendente prehispánico. Ollas, cantaros, tinajas, macetas y figuras zoomorfas son los productos de esta antigua tradición que evoca en el acto de mezclar tierra y agua, modelar el barro, secarlo y quemarlo es el primigenio acto de creación en la cosmovisión maya.

Aguacatenango

Aguacatenango

De Amatenango, la carretera panamericana continúa hacia Comitán, pero un ramal conduce a Aguacatenango, también comunidad tzeltal y productora de textiles situada a orillas de una laguna temporal, en un valle que, como su vecino, fue recorrido por los primeros habitantes de Chiapas. En él se han recuperado instrumentos líticos que datan de 7000 años a.C.

Huixtán

Huixtan

Pueblo tzeltal donde, según cuenta la leyenda, la aparición de la Virgen de la Caridad fue determinante para el triunfo de los sancristobalenses contra los tzeltales levantados en armas en 1712. Es un apreciable conjunto de arquitectura vernácula, sobre el que destaca la iglesia colonial de San Miguel.

Oxchuc

Oxchuc

Pueblo tzeltal con dos monumentos de interés de arquitectura colonial: La iglesia de Santo Tomás, ubicada en la plaza principal y la iglesia del Calvario sobre una de las colonias a las afueras. Los tzeltales conforman el grupo étnico más numeroso de Chiapas fueron protagonistas de la rebelión de 1712, uno de los principales hitos históricos chiapanecos.

Arte popular

Pocas regiones en México son tan ricas en arte popular como Los Altos de Chiapas. A la extraordinaria, en cantidad y calidad, producción de textiles, se suma la alfarería, la joyería de ámbar, los instrumentos musicales tradicionales, la metalistería, la talabartería y la juguetería popular, entre otras ramas artesanales.
La alfarería de Chiapas data de la época prehispánica cuando se sentaron las bases de la riqueza técnica y estética. La técnica más utilizada es la del modelado a mano y la quema a cielo abierto.

Arte y tradición

Sabor y tradición.

Sabor

El mundo dual representado por San Cristóbal de Las Casas y su entorno indígena se refleja también en la cocina. El maíz precisamente la materia prima del pozol y los atoles, y la enorme variedad de tamales chiapanecos. San Cristóbal tiene una de las gastronomías más ricas y variadas del país, tanto en la cotidianidad como en las fiestas. Es la ciudad de los embutidos, los dulces y los panes.

Fuente:
  1. Secretaría de Turismo de Chiapas
El contenido de esta página fue actualizado el 23 de abril de 2012 a las 15:48 horas.